Dysmē
$8,986 MXNHecho a pedidoLa naturalidad del mármol contrasta con la precisión de sus formas, creando una pieza escultórica que aporta calidez, textura y carácter al espacio.
La naturalidad del mármol contrasta con la precisión de sus formas, creando una pieza escultórica que aporta calidez, textura y carácter al espacio.
Una composición de formas geométricas y volúmenes suaves, tallada en mármol Bego. Su silueta se construye a partir de planos y ángulos que revelan distintas tonalidades y vetas de la piedra.
Travertino tallado en obelisco de caras planas. La piedra mate absorbe la luz en lugar de devolverla, y el poro queda a la vista.
El travertino se talla en seco y se deja con el poro abierto, sin resina que lo tape. La forma se estrecha hacia arriba para que la pieza ocupe poco piso y sostenga la pantalla sin peso visual. Con el tiempo la superficie gana tono; es parte de cómo envejece.
Base facetada en ónix de Tehuacán. Las caras planas cambian de tono según dónde estés parado, y la luz baja por las aristas.
Neda se trabaja por facetas: cada cara se corta y se pule por separado hasta que las aristas cierran limpias. El ónix claro de Tehuacán deja pasar la luz de forma desigual entre plano y plano, así que el volumen se lee distinto de cada lado.
Ónix rojo en cuerpo de ánfora. Las bandas van del ocre al vino y se cierran en el cuello, donde arranca el latón.
El ónix rojo se forma en capas, y el torno solo decide cómo cortarlas. En Phyro las bandas se orientan horizontales para que el cuerpo se lea como sedimento. Apagada es una pieza densa; encendida, las capas más delgadas se abren y dejan pasar el rojo.
Ónix claro torneado en forma de jarrón, con iluminación LED en su interior. Encendida, la piedra se abre y deja ver sus capas desde adentro.
Cilindro de ónix de Tehuacán, sin arista que rompa la veta. Encendida, la piedra se vuelve translúcida y el color viaja de un extremo al otro del bloque.
El ónix de Tehuacán llega en bloques que se cortan y pulen enteros, no en placas. Al mantener la pieza en una sola masa, la veta se lee continua alrededor del cilindro. La pantalla en franjas de lino se hizo para acompañarla sin competir con el dibujo de la piedra.
Una pieza de formas suaves y geométricas, donde una base de volumen cilíndrico se encuentra con una pantalla plisada de silueta amplia y ligera.
Los matices rojizos, ámbar y tierra se entrelazan creando una superficie con profundidad y movimiento, mientras que la luz atraviesa sutilmente el ónix y revela sus distintas capas desde el interior.
Ónix verde torneado en forma de jarrón. Las nubes cobrizas del banco atraviesan el cuerpo y aparecen distintas en cada pieza.
El ónix verde se tornea en húmedo y se pule a mano hasta que la superficie refleja sin espejear. Las manchas cobrizas no se eligen: son parte del banco y marcan dónde la luz se detiene. Por eso ninguna Rhea repite el dibujo de otra.
Pieza de colección en mármol negro. Por la naturaleza de la piedra y por su elaboración, no habrá otra igual.
Pieza de colección en ónix verde. Por la naturaleza de la piedra y por su elaboración, no habrá otra igual.